OYASUMINASAI: Matrimonio, ¿Contrato o Convenio?

Escribe: Rvdo Padre Luis Martínez Dueñas (*)
 
Mucho se ha escrito y discutido, juristas y moralistas sobre el concepto del matrimonio, esa institución secular por la que un hombre y una mujer unen sus vidas para un proyecto común de mútua ayuda y complementación y casi siempre con el objetivo primordial de la procreación.
 
La diferencia esencial que enfatizan tanto moralistas como juristas es que es un compromiso consciente que conlleva consigo deberes y obligaciones mútuas que deberán ser respetadas ante la sociedad y sobretodo ante las instituciones civiles reconocidas por las leyes sobre el tema.
 
Si sólo es un convenio o un contrato, apuntan las leyes civiles, los contrayentes están en la facultad de poder anular ese convenio, ese compromiso o ese contrato, si ambas partes están de acuerdo en hacerlo de común acuerdo, o por causales varias admitidas por la ley civil de cada país. Si se puede romper un contrato mercantil por consenso de las partes, ¿por qué no se puede hacer lo mismo con el “contrato matrimonial”? arguyen los juristas.

Hasta aquí la teoría, por tanto tiempo discutida sobre el matrimonio civil. Pero existe en los países la tradición cristiana el llamado matrimonio religioso, un nuevo tipo de compromiso ante la sociedad y ante Dios. Este compromiso las iglesias cristianas lo reconocen más bien con el nombre de “alianza”, es decir, una promesa mútua en la que se comprometen a cumplirla ambas partes, incluso cuando una de ellas pueda fallar en el cumplimiento perfecto de la misma en casos concretos como será la infidelidad, u otras causales graves.

“ALIANZA” es la palabra que usa la Sagrada Escritura cuando habla de los compromisos de Dios con su pueblo, lo cual significa que aunque el pueblo no cumpla con sus promesas o compromisos con Dios, éste no dejará de cumplir con su propia promesa: en otras palabras, él nunca fallará en cumplir plenamente su compromiso con su pueblo. Todavía en algunos países cristianos el anillo de la boda se le conoce con el nombre de “alianza”, un término que debería seguir teniendo su significado original. ¡Qué pena tener que añadir que un alto porcentaje de los matrimonios civiles como también los religiosos fallen en sus compromisos…!

Qué sucederá con el nuevo tipo de “matrimonio” entre personas del mismo sexo, nos lo irá contando la historia. Lo que sí cabe desearles a todos ellos, es que sean felices.

(*) Español, nacido en la ciudad de Burgos. En 1953 llegó al Japón donde se recibió de sacerdote 7 años después. Entre los años 1965 y 2000 se desempeño como vicario de la colectividad peruano japonesa en el país sudamericano. En el 2001 retornó a Japón para brindar atención espiritual a los dekasegi. Desde abril del 2004 hasta marzo del 2007 cuando se produjo su muerte, ofrecía una reflexión humana sobre la vida, los sucesos diarios y los actores que la protagonizamos, a través de la columna OYASUMINASAI en el portal “Japón en Español”.  Falleció el miércoles 7 de marzo del 2007 a consecuencia de un ataque cardíaco.

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