OYASUMINASAI: ¿Qué es amar?

Escribe: Rvdo Padre Luis Martínez Dueñas (*)

Entre las infinitas definiciones que nos han dejado los autores sobre el tema del amor, más explícitamente, en qué consiste amar, la del poeta ruso Dostovesky me parece de una gran profundidad y esencia religiosa. Dice el autor: “Amar a una persona es mirarla con la misma solicitud que Dios tiene por ella”.

Y ¿cuál es esta solicitud de Dios para toda persona, para todos nosotros? La experimentamos a diario aunque a veces nos resulte difícil aceptar que las cosas que nos suceden puedan provenir del amor y solicitud de Dios por nosotros. En los evangelios, sin embargo, vemos casi en cada página la solicitud del Dios-Jesús por los pobres, por los enfermos, por los niños, por las viudas, hasta por las esas mujeres que conocemos con la expresión de “mujeres de la vida”.

“Mirar a los demás con los ojos de Dios”, es otra traducción que se ha dado a la frase del mismo autor ruso. Y este nuevo matiz de mirar a todos con los ojos de Dios, tiene múltiples aplicaciones en nuestra vida diaria.

Mirar a los niños con los ojos de Dios es aceptar con amor las quejas e incomprensiones de las que ellos nos demuestran con sus acciones díscolas e impertinentes. Mirar a los jóvenes con los ojos de Dios, es tratar de comprende sus actitudes o momentos de rebeldía ante las imposiciones de los mayores.

Mirar con los ojos de Dios a las personas que viven solas, sin nadie que les arrope en sus momentos de desolación, es otra de las difíciles tareas que nos sugiere el citado autor. ¿Y cómo no mirar con los ojos de Dios a esas mujeres que se ven obligadas a prostituir sus cuerpos para poder dar alimentos a unos hijos engendrados por padres sin conciencia, que ni siquiera tienen la hombría de reconocerlos, dándoles lo mínimo de una exigencia moral como es la de darles un nombre patronímico?

En la época de Jesús quizás no existía es nueva clase social conocida ahora como los “homeless”, es decir esas personas que no tienen un techo donde cobijarse ni de día, ni de noche. No todos ellos, ni mucho menos, son personas vagas, gente que no quiera trabajar; la mayoría son “fracasados” por cualquier motivo y que ya no encuentran la forma de rehacer sus vidas.. A ellos también los debemos mirar con los ojos compasivos de Dios.

MAGNA TAREA LA DE MIRAR A TODOS CON LOS OJOS DE DIOS

(*) Español, nacido en la ciudad de Burgos. En 1953 llegó al Japón donde se recibió de sacerdote 7 años después. Entre los años 1965 y 2000 se desempeño como vicario de la colectividad peruano japonesa en el país sudamericano. En el 2001 retornó a Japón para brindar atención espiritual a los dekasegi. Desde abril del 2004 hasta marzo del 2007 cuando se produjo su muerte, ofrecía una reflexión humana sobre la vida, los sucesos diarios y los actores que la protagonizamos, a través de la columna OYASUMINASAI en el portal “Japón en Español”.  Falleció el miércoles 7 de marzo del 2007 a consecuencia de un ataque cardíaco.

© 2009 BLOG DEL PETA

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