ESLABONES: La revista Nikko dio imagen a la colectividad

Escribe: Daniel Oscar Tagata (*)
La revista Nikko tuvo como misión estimular y promocionar las actividades de la colectividad peruano japonesa; velar por la libertad de la información, opinión, expresión y divulgación del pensamiento; propiciar y propalar la cultura peruana y japonesa; y privilegiar los asuntos sustantivos que requieren ser resueltos, antes que el sensacionalismo informativo.

Se fundó el 29 de abril de 1954 y tuvo una participación efectiva, práctica y generosa en bien de la colectividad por el lapso de 34 años, su última edición fue en 1988.  Su director Luis Usao Shimazaki Yoshiwara fue una extraordinaria persona que enalteció las relaciones peruano japonesas, sobre todo promoviendo al País de los Incas en el País de los Cerezos.

Don Luis vino al país cuando tenía 19 años de edad, el 23 de junio de 1923. Tuvo distinguidos méritos, y fue muy bien considerado por su capacidad artística y su gran cultura sobre el Japón y el Perú. Don Luis falleció el 29 de agosto de 1983 y con él se fue una parte de la historia de la colectividad peruano japonesa.

No podemos dejar de mencionar a doña Carmen Rosa Okada, su esposa, experta en marketing y relaciones públicas, con quien contrajo matrimonio el 8 de febrero de 1931, fue su principal animadora en el desarrollo de la publicación. Se puede resumir la exitosa contribución de Don Luis a la difusión de la cultura japonesa por la condecoración que recibió del Emperador del Japón en 1977.

Especialmente enfocaremos una de las actividades predilectas de Don Luis: la edición de la revista Nikko. La publicación tenía en su plana (1974) como colaboradores a Sergio Vergaray, Alejandro Vivanco V., Ricardo Pérez Torres Llosa, Jorge Jiménez F., José Ríos Farromeque, Bruno Espósito M., Hilda de Lawiñsky, Daniel Almeyda, Daniel O. Tagata, Ricardo Vásquez, Tony Vásquez, Felipe Tapia, Jorge Shinzato y Rolando Tamashiro; como corresponsales a Jorge Grandez (Amazonas), Marcos Saiki (Arequipa), Ricardo Ishikawa (Cañete), Juan M. Noda (Huánuco), Evaristo Chiva (Huancayo), Enrique Makabe (Ica), Hiroshi Kato (Jauja), Juan M. del Aguila (San Martin), Augusto Kuriyama (Tarma), Luis R. Tanaka (Trujillo) y José M. Watanabe (Piura); y como corresponsales en el extranjero: Jorge Velarde (Alemania), Ricardo M. Steinaker (Argentina), Thereza Edul (Brasil), Pedro Shimose (Bolivia), Isaac Tsunekawa (Chile), Roger Melletet (Francia), Joan Jones (Reino Unido), Naoki Mori (Japón), Joaquín Hatta (México), Anne M. Moret (Suiza), Mary Barria (Uruguay) y Augusto Miyahira (USA).

La cultura japonesa tiene el soporte maravilloso de la creatividad y continuidad que le dan las personas que residen en el país y sus descendientes, sus grandes realizaciones o alegrías se manifiestan en las actividades comerciales, culturales, deportivas, sociales, de las entidades peruano japonesas y, debe reconocerse que, en su tiempo, la familia Shimazaki tuvo parte de esa loable acción con la revista Nikko.

La revista Nikko tuvo gran acogida en la sociedad y la familia Shimazaki gozaba de amplia simpatía y sus relaciones permitieron que fueran entrevistadas como figuras de la colectividad peruano japonesa. Fueron muy solicitados por la televisión nacional y se presentaron en los populares programas de Pablo de Madalengoitia y de Kiko Ledgard, quienes eran los más carismáticos de la comunicación masiva en las décadas del 50 y 60, en buena cuenta eran los que tenían más rating. La presentación especial de los integrantes de la familia Shimazaki elevó la estima a la colonia japonesa, como era conocida en ese entonces.

Sus hijos Teresa, Laura, Julia, Oscar, Silvia y Olga también disfrutan de la inspiración artística de sus padres. Teresa tuvo notables éxitos como soprano lírica y fue reina de la colectividad nikkei; Laura es profesora de danzas japonesas y ha sido difusora de los bailes peruanos (marinera, huayno, festejo) en el Japón; Julia es profesora de piano y tiene una academia que sus alumnos ofrecen recitales todos los años; Oscar, quien asumió la dirección de la revista por disposición del gobierno de Velasco Alvarado que debía estar a cargo de un peruano, toca instrumentos y se graduó como profesional de “American Association of Natural Medicine de Estados Unidos; Silvia es profesora de baile español y modernos; y Olga descolló profesionalmente como bailarina y desde 1988 es directora del Ballet Nacional y ha recibido muchas distinciones por su destacada trayectoria en el ballet.

El aporte de Don Luis fue decisivo porque supo forjar o aportar en nuestro proceso las culturas peruana y japonesa con su entusiasmo, patriotismo, rectitud y dedicación. Consideré un deber hacer una breve mención de aquellas facetas que fueron olvidadas, él cumplió una noble tarea en las comunicaciones masivas. Él, en mi modesto sentir, realizó importantes y valiosos servicios, y todo esto viene  cuando se está celebrando el 110° Aniversario de la Inmigración Japonesa al Perú. Él tuvo contribuciones ejemplares de desprendimiento en las actividades sociales y culturales que fortalecieron la imagen de la colectividad peruano japonesa.

(*) Peruano. Ex gerente general de la Asociación Peruano Japonesa; Past presidente de la Asociación de Scouts del Perú · Ex Director Gerencial del Consejo Interamericano de los Scouts. Actualmente es columnista de “Japón en Español” y “EL Blog del PETA”.

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