OYASUMINASAI: Y llegó el Hanami

Escribe: Rvdo Padre Luis Martínez Dueñas (*)

Y se obró el prodigio…Los capullos de los cerezos que ayer tarde no se decidían a abrirse por temor, quizás, al frío,o a la lluvia, superado el temor y el pudor mañanero de toda feminaza flor, han estallado por fin en una orgía de blancura exhibicionista. A ver quién compite con nosotras en esplendor y galanura..!

sakuraEl Municipio de Nerima declaró con una lápida al pie de este docena de cerezos que engalanan los jardines del Teologado de los Jesuitas, que estos árboles semicentenarios como “mei-moku”, árbol de “fama reconocida”, y que por lo mismo merecen el cuidado, respeto y admiración tanto de sus dueños como de los vienen a contemplarlos.

Nadie me ha a aclarado hasta ahora, el porqué el “sakurambo”,- cerezo nipón como lo define el diccionario-, no produce los deliciosos frutos de las cerezas de la misma especie como en otros países. ¿Lo habrá predestinado así la sabia naturaleza para que el “sakura” sea sólo un elemento decorativo más bien que un árbol con beneficios gastronómicos.?

Un par de días más y mis sakuras,-perdón, nuestro bosque de sakuras-, llegará a su “man-kai” y los vecinos del distrito vendrán a disfrutar de este espectáculo único,- siempre el mismo pero cada año novísimo-, para imprimirlo en sus retinas y prolongarlo de edad en edad en su álbum familiar.

¿Qué mago de la naturaleza sería capaz de traernos este placer estético de los “hana-mi” no sólo una vez al año, sino repitiéndolo al menos tres o cuatro veces? Sería lo ideal, pero sin olvidarnos que precisamente este espectáculo es un símbolo de la vida misma, con su hermosura y su transitoriedad.

Esto es a mi entender lo que ha querido expresar en unos sencillos “haiku”un aficionado a poeta al estilo japonés.

–Ao-sora ni, sakura wa, sakae; kurasu ga naku.
–Haru ga saita, fuji mo, sakura mo, sei-mei wo unda
–Umare-kitta, sakura no hana wa, ma ni. shibonda.
–Michi-bata ni, chira-chira to kaben, ashi ga funda.
–Inochi nante, hana-mi no gotoku,.muda na, mon ka

(*) Español, nacido en la ciudad de Burgos. En 1953 llegó al Japón donde se recibió de sacerdote 7 años después. Entre los años 1965 y 2000 se desempeño como vicario de la colectividad peruano japonesa en el país sudamericano. En el 2001 retornó a Japón para brindar atención espiritual a los dekasegi. Desde abril del 2004 hasta marzo del 2007 cuando se produjo su muerte, ofrecía una reflexión humana sobre la vida, los sucesos diarios y los actores que la protagonizamos, a través de la columna OYASUMINASAI en el portal “Japón en Español”.  Falleció el miércoles 7 de marzo del 2007 a consecuencia de un ataque cardíaco.

 

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