LA ESPADA Y LA PLUMA: Minato Gakuen (III)

Escribe: Ricardo Mitsuya Higa (*)

El alumnado crecía al igual que su fama en el Callao, por lo cual, el señor Shimabukuro Seitoku Sensei, decidió dar un paso transcendente, construir su local propio en la calle Washington, entre Apurímac y Loreto. Para ello tuvo que pedir un préstamo al banco, avalándolo con su tienda.

A los hermanos Shimabukuro, los  hijos de Seitoku Sensei, más los Nakandakari, Awa y yo; se sumaron los hermanos Miyagui: Hikoo, Minoru, Tamiko y Kunio. Así también sus vecinos los hermanos Matsukawa: Kimi, Yoshinobu y Ayako. Además Kiyoshi Matsuda que había llegado para ayudar en la tienda. Y Yooko Matsuda que sólo estuvo casi un año antes de viajar a la Argentina. Ya éramos como dieciocho. La casa quedaba chica.

 

 

Por otra parte, el profesor Hajime Nakaganeku, también tenía su grupo de alumnos y decidieron juntarse con los nuestros. En ese grupo estaban Yoshinori Shimabukuro y su hermano Hiroshi. Los hermanos Yamashiro: Hideko, Akiko, Yoshikazu,. Los Kanashiro: Fumiko, Hiroshi y los otros Kanashiro Guenjiro, Seiyu. Los Hamamoto: Shigue, Kinue, Emiko, Nelly. Las hermanas Tokashiki: Setchan, Toshiko, Misao. Los hermanos Ikehara: Mitsutoshi, Yoshie y Masa. Ya casi éramos 40, por lo cual optaron por alquilar otro local.

La escuelita se instaló en una casa vieja de la segunda cuadra de la calle Sucre, detrás de la cervecería Pilsen Callao. Era una casa larga parecido a un callejón o sea que para llegar al fondo, uno tenía que pasar por todos los cuartos, en este caso aulas.

Ya el profesor Máximo Baca estaba involucrado totalmente con Seitoku Shimabukuro; tenían la misma idea sobre la educación que debía ser integral, así que en el techo de este nuevo local, se instaló un taller de artesanía. El señor Baca nos enseñó hacer moldes de yeso, para fabricar en serie figuras de yeso que luego pintábamos. También moldes de yeso, para con papel de bolsas con cola, hacer cabezas de muñecas. Igualmente teníamos un taller de carpintería, donde fabricábamos castillos con sus murallas y puente levadizos. Las mujeres tenían su taller de costura, hacían muñecas, vestiditos. Todos estos productos los vendíamos para pagar los gastos del viaje de promoción.

El señor Máximo Baca, para que lo ayuden trajo a varios profesores, entre ellos a Juan Ramos Palma y luego a su hermana Margarita Ramos.En este local solamente estuvimos un año, pues resultó insuficiente, además se iban incrementando los alumnos. Hasta que nos mudamos a la calle México, del viejo Callao, cuya pista eran adoquinadas, el local era en el segundo piso, abajo vivía el Señor Baca. En la esquina de México y Sucre, en una hornacina existía un busto del héroe peruano PEDRO RUÍZ GALLO, creo que de allí tomó el nombre, para que MINATO GAKUEN se convirtiese oficialmente en el colegio Pedro Ruíz Gallo. – CONTINUARÁ —

(*) Peruano. Es uno de los periodistas más antiguos de la colectividad nikkei del Perú. Durante quince años ejerció el cargo de Director de Redacción Castellana del Diario Perú Shimpo. Aficionado por la tauromaquia, se graduó como Matador de Toros en España teniendo como padrino al Legendario Palomo Linares. Desde abril del 2007 es columnista de “Japón en Español” y “El Blog del PETA”..
 
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