LA ESPADA Y LA PLUMA: Máximo Baca y Minato Gakuen

Escribe: Ricardo Mitsuya Higa (*)

La semana pasada en la página de defunciones del diario decano, me enteré de la muerte del señor MÁXIMO BACA LEÓN, quien fue director fundador de la Ex Escuela Pedro Ruíz Gallo del Callao, que surgió de MINATO GAKUEN.

 

Como yo estudié en Minato Gakuen y el profesor Baca fue mi maestro de primaria, fui a su entierro que se realizó el miércoles 18 de Febrero. Fui el único nikkei que estuvo presente.

 

Ricardo Eizo Shimabukaro y yo fuimos los que propiciamos que el profesor Máximo Baca se integre a Minato Gakuen, que era unas de esas escuelas sustitutas que surgieron a raíz de la expropiación de la escuela japonesa Lima Nikko y se suprimiera la enseñanza del idioma japonés en todos los colegios, incluida en el Colegio José Gálvez del Callao.

 

El Colegio José Gálvez no fue expropiado porque la Asociación Japonesa del Callao AJC, propietaria de la Escuela Japonesa del Callao, se puso de acuerdo con el director del aquel entonces Juan Monzón. Y utilizaron la estratagema de poner la escuela a su nombre y cambiándole de denominación por José Gálvez, con la condición que sea devuelta una vez se normalizase la situación. Pero el señor Monzón ya no quiso devolver el colegio, por lo cual se le entabló un juicio.

 

En esas circunstancias, a la sazón, mi padre Renzo Higa, era el presidente de la AJP y le correspondió hacer frente al juicio, que nos acarreó algunos perjuicios a mi hogar, a raíz del juicio una vez nos embargaron todos los muebles de la sala y lo más valioso un piano francés que tenía mi madre.

 

Pero el problema se resolvió de forma fortuita, una noche, el señor Monzón que se había ido a vivir al colegio, tratando de arreglar una conexión de luz, murió electrocutado. Y el colegio volvió a ser propiedad de la AJP.

 

Pero mientras se realizaba el juicio, a mi hermana Keyko y a mí el director nos maltrataba, por lo cual, mis padres optaron sacarnos del colegio José Gálvez, mi hermana se fue al colegio María Auxiliadora del Callao, y a mí me enviaron a Minato Gakuen, esa escuelita clandestina, que había creado el señor SEITOKU SHIMABUKURO, donde se seguiría enseñando el idioma japonés.

 

En realidad, surgieron muchísimos GAKUEN en todo Lima y Callao, así como también en provincias, donde se seguía impartiendo el japonés. De esto, escribiré extensamente más adelante.

 

Volvamos a lo del profesor Máximo Baca, creo que yo estudiaba el cuarto año de primaria en el colegio José Gálvez, no sé por qué mi salón no tenía profesor en la primera semana de clase, así que rotativamente venían otros profesores y nos daban clases eventuales. Hasta que nos dijeron que vendría un profesor titular para mi salón.

 

Había expectativa. Era un profesor nuevo. El profesor Baca se presentó como un torbellino. Era bajo de estatura, muy bronceado y de pelo ondulado. Vital, venía con una alegría contagiante que iluminó el aula. Parecía sentirse muy feliz derrochaba energía y entusiasmo.

 

En su presentación nos dijo que era de Talara. Y nos contó una anécdota increíble. Nos dijo que cómo por sus costas pasaba la Corriente del Niño de aguas calientes, existían muchos tiburones, así que los pescadores se acercaban a la orilla provocando a los tiburones, cuando éstos arremetían se alejaban de la orilla y cuando el tiburón se volteaba para regresar, lo cogían de la cola y lo sacaban del mar. Así es como cazaban a los tiburones. Sus relatos nos cautivaron.

 

Eizo, hijo de Seitoku Shimabukuro y yo éramos condiscípulos. Por eso, cuando salimos del Colegio José Gálvez y nos fuimos a estudiar al naciente Minato Gakuen que había creado su padre, y nos preguntó si conocíamos algún buen profesor de castellano para que nos enseñase, le dijimos ¡¡El señor Baca!! Y Shimabukuro Sensei consiguió contratarlo, arrebatándoselo al José Gálvez.

 

Shimabukuro Sensei era muy inteligente y muy preparado, tenia visión futurista, inmediatamente se dio cuenta que los Gakuen por ser escuelitas clandestinas, no tenían valor oficial, por lo tanto, en el futuro, no podríamos seguir estudios secundarios, por eso contrató al señor Baca.

 

El profesor Máximo Baca nos fue de mucha utilidad, como él también se dio cuenta de nuestra situación, para que no perdiésemos el año escolar, nos matriculó en un colegio  fiscal nocturno, de la tercera cuadra de la Calle Colón, al lado de la Iglesia Santa Rosa. Pero sólo íbamos para marcar asistencia. Y los exámenes finales lo dábamos, en otro colegio fiscal nocturno, en la Av. Contralmirante Mora, la que va a la Base Naval. Así logró, el profesor Baca, que no perdiésemos ningún año escolar, como sucedió con los alumnos de los otros GAKUEN.

 

Ahora me doy cuenta, que en puridad, no soy ex alumno de Minato Gakuen, ni de la Escuela Pedro Ruíz, porque aún no existía. Oficialmente soy ex alumno de una escuela fiscal, que ni siquiera sé cómo se llamaba ni su número. (CONTINUARÁ )

 

(*) Peruano. Es uno de los periodistas más antiguos de la colectividad nikkei del Perú. Durante quince años ejerció el cargo de Director de Redacción Castellana del Diario Perú Shimpo. Aficionado por la tauromaquia, se graduó como Matador de Toros en España teniendo como padrino al Legendario Palomo Linares. Desde abril del 2007 es columnista de “Japón en Español” y “El Blog del PETA”..

 

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