¿Kamisama existe en internet?
Haisai
La popularidad de internet alcanzó el ámbito religioso en Japón lo que ha llevado a la Asociación de Templos Shintoístas a alertar a sus seguidores que no se dejen convencer por portales que promocionan visitas virtuales a templos e incluso venden amuletos.
“Los dioses Shinto se encuentran consagrados en el lugar y espacio de un santuario, por eso es necesario que los creyentes visiten el templo”, manifestó Yoshiya Senoo, integrante de la Asociación a un diario local.

Preocupados por la “popularización” de servicios religiosos por internet, la entidad que agrupa a un total de 80 mil Templos Shintoístas ubicados a lo largo del archipiélago nipón viene trabajando en un documento sobre el uso que sus asociados vienen realizando y propondrán una reglamentación.
Por lo pronto, ha iniciado una campaña informativa a los creyentes precisando que “El dios Shinto no existe en Internet” para que no se dejen engañar por falsas campañas publicitarias.
La propuesta no ha sido recibida por algunos Templos Shintoístas quienes promocionan sus servicios a través de sus respectivas páginas webs como por ejemplo el sacerdote Morikuni Hideo quien dirige el templo Shingu y destaca que su web es visitada principalmente por jóvenes quienes luego acuden a su templo.
En las páginas webs de los Templos Shintoístas los visitantes virtuales son invitados a rezar, previa doble reverencia, 2 palmadas y una nueva reverencia frente a la pantalla de su computador.
Además, los “creyentes online” pueden enviar correos electrónicos donde precisan sus nombres y deseos para que el sacerdote eleve una oración por ellos sin tener que depositar una moneda en la caja de ofrendas.
El Shintoísmo, es la principal religión japonesa que se caracteriza por ser politeísta y venera a un gran panteón de kami (dioses o espíritus), desde los dioses locales de las montañas y de los ríos, hasta Amaterasu, la diosa del sol. También se incluyen los fenómenos naturales y algunos lugares especiales están personificados como kami.
¿Creencias o conveniencias?
Mata yasi!